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Vitaminas después de la menopausia: cuáles conviene vigilar y por qué

  • 7 abr
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 13 abr



Pareja mayor tomando café en una cafetería y conversando tranquilamente



Después de la menopausia, el cuerpo cambia. No de golpe, pero sí lo suficiente como para que algunas cosas empiecen a necesitar más atención: los huesos, la energía, el descanso o la piel.

Es en esta etapa cuando muchas mujeres empiezan a oír hablar de vitaminas y suplementos.

A veces porque nos sentimos mas cansadas, otras porque el médico lo menciona, o simplemente porque alguien cercano los toma.

Aunque solemos hablar de “vitaminas”, en realidad también hay minerales y otros nutrientes importantes en esta etapa.

Lo fundamental no es tomar más cosas, sino saber qué conviene vigilar y cuándo tiene sentido hacerlo.

No escribo esto para decir qué hay que tomar, sino para explicar qué vitaminas y nutrientes suelen ser relevantes después de la menopausia y qué conviene tener en cuenta antes de empezar a tomar nada “por si acaso”.


Vitamina D: la más importante para la salud de los huesos

La vitamina D es probablemente la que más se vigila después de la menopausia.

Ayuda a absorber el calcio y protege la salud ósea, algo especialmente importante cuando aumenta el riesgo de osteoporosis.

Además, con los años la piel produce menos vitamina D a través del sol, y muchas personas tienen niveles bajos sin saberlo.

Por eso suele ser una de las primeras cosas que se revisan en una analítica.

No siempre hace falta suplementarla, pero sí conviene saber cómo están los niveles.


Vitaminas del grupo B (especialmente la B12): energía y sistema nervioso

Las vitaminas del grupo B, sobre todo la B12, la B6 y el ácido fólico, participan en funciones importantes del organismo.

Ayudan a:

  • mantener la energía

  • cuidar el sistema nervioso

  • regular el estado de ánimo

  • proteger el sistema cardiovascular


Con la edad, la absorción de vitamina B12 puede disminuir, incluso en personas que comen bien.

Por eso es otra vitamina que conviene vigilar, sobre todo si aparece cansancio persistente o sensación de falta de energía.


Magnesio: no es una vitamina, pero merece atención

El magnesio no es una vitamina, sino un mineral.

Aun así, tiene un papel importante en el bienestar general y muchas personas consumen menos del que necesitan.

Puede influir en:

  • la calidad del sueño

  • la relajación muscular

  • el funcionamiento del sistema nervioso

  • la salud ósea


No es una solución mágica, pero sí un nutriente que conviene tener en cuenta, especialmente si hay estrés, cansancio o problemas para dormir.


Calcio: importante, pero mejor a través de la alimentación

El calcio es fundamental para mantener los huesos fuertes, especialmente después de la menopausia.

Sin embargo, lo ideal es obtenerlo a través de la dieta:

  • lácteos

  • verduras de hoja verde

  • frutos secos

  • legumbres


Los suplementos de calcio no siempre son necesarios.

Depende de la alimentación, del riesgo de osteoporosis y de lo que indiquen los análisis.


Omega 3 (y en algunos casos Omega 7): apoyo para corazón, cerebro y mucosas

Los ácidos grasos Omega 3 están bien estudiados y se asocian con beneficios para la salud cardiovascular y cerebral.

También pueden ayudar a reducir la inflamación y mejorar el bienestar general.

Se encuentran principalmente en:

  • pescado azul

  • nueces

  • semillas


El Omega 7 se ha popularizado en los últimos años, sobre todo por su posible efecto sobre la sequedad de mucosas y piel, un síntoma frecuente tras la menopausia.

Puede ser útil en algunos casos, aunque la evidencia es menor que con el Omega 3.


Antes de tomar vitaminas: analítica y consulta médica

Con los años he aprendido algo importante no tomar vitaminas “por si acaso”.

Prefiero saber primero cómo estoy.

Una analítica sencilla puede mostrar si realmente existe un déficit y qué necesita el cuerpo.

Y repetirla de vez en cuando ayuda a comprobar si lo que hacemos funciona o si hay que ajustar algo.

No todo el mundo necesita suplementos.

No todas las vitaminas son necesarias en todos los casos.

Y más no siempre es mejor.

Consultar con el médico no es una formalidad, es una forma de cuidarse con criterio.

A cierta edad, es fácil acumular recomendaciones:

vitaminas para el cansancio, para los huesos, para las defensas o para la memoria.

Pero también he aprendido que el cuerpo no funciona por modas ni por publicidad.

Prefiero:

  • entender para qué tomo algo

  • saber si realmente lo necesito

  • y revisar de vez en cuando cómo estoy


Eso da tranquilidad y evita tomar cosas innecesarias.

Después de la menopausia, hay vitaminas y nutrientes que conviene vigilar, pero no se trata de tomar más suplementos, sino de cuidarse con información.

Antes de empezar, merece la pena hacerse tres preguntas sencillas:

  • ¿Tengo un déficit real o solo una sospecha?

  • ¿He mirado mis niveles en una analítica?

  • ¿Lo he comentado con un profesional de salud?


A veces el mejor cuidado no es añadir algo nuevo, sino entender mejor lo que ya necesita el cuerpo.


Este texto es informativo y no sustituye la opinión de un profesional sanitario.


Si crees que puede ayudar a alguien, compártelo.






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