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No estamos atrás Elegimos relaciones humanas en un mundo acelerado

  • 7 feb
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 8 feb




Pareja senior caminando de la mano en un parque mientras otras personas miran sus móviles al fondo



En los últimos años se repite una idea con demasiada facilidad: que nuestra generación se ha quedado atrás. Que los seniors no seguimos el ritmo de la tecnología, que no entendemos el mundo digital o que vivimos anclados en el pasado. Sin embargo, quizá la realidad sea otra muy distinta.

No es que estemos atrás. Es que hemos vivido más tiempo en relaciones humanas que tecnológicas. Y eso cambia la forma de mirar el mundo.


Otra manera de relacionarnos

Venimos de una época en la que el vínculo se construía cara a cara. Donde las conversaciones no se interrumpían por notificaciones, donde el silencio no incomodaba y donde el tiempo compartido no necesitaba validación externa. Pasamos más años hablando, escuchando y mirando a los ojos que deslizando una pantalla con el dedo.

Por eso, a veces, el ritmo actual nos resulta extraño. No porque no sepamos usar la tecnología —muchos la usamos y la agradecemos— sino porque no reconocemos como relación aquello que sucede exclusivamente a través de un cristal y unos likes.


Cuando la velocidad sustituye a la presencia

Vivimos en un mundo que va muy rápido. Tan rápido que incluso la infancia parece necesitar estímulos constantes. No es raro ver a padres ofreciendo un móvil a niños que aún no caminan, no como juego compartido, sino como forma de ganar silencio, de evitar molestias, de seguir corriendo.

No es una crítica ni un juicio. Es una observación. El ritmo es tan acelerado que a veces no deja espacio para la presencia, para el aburrimiento creativo, para simplemente estar.

Desde nuestra generación, esto llama la atención porque sabemos que el vínculo se construye de otra manera: con tiempo, con repetición, con mirada, con palabras dichas sin prisa.


Seniors y tecnología: no es rechazo, es elección

Existe una confusión frecuente: pensar que elegir relaciones humanas es rechazar la tecnología. No lo es. La tecnología es una herramienta valiosa cuando nos sirve a nosotros y no cuando ocupa el lugar del vínculo.

Muchos seniors utilizamos la tecnología a diario. Nos comunicamos, aprendemos, viajamos, organizamos nuestra vida gracias a ella. Pero también sabemos algo que solo da la experiencia: no todo lo que conecta es vínculo.

Para nosotros, estar juntos sigue significando compartir presencia real. Conversaciones sin interrupciones. Silencios cómodos. Miradas que dicen más que cualquier mensaje.


No estamos perdiendo el paso, tenemos otro mapa

A menudo se nos presenta como rezagados, cuando en realidad somos portadores de un conocimiento que hoy escasea: el arte de estar presentes. Sabemos cuidar relaciones, sostener conversaciones largas, acompañar sin pantallas de por medio.

No nos hemos quedado atrás. Tenemos otro mapa, dibujado con experiencias humanas, no con métricas digitales. Y ese mapa sigue siendo válido.

Elegir relaciones humanas por encima de las tecnológicas no es una carencia. Es un derecho. Y también un gusto. El gusto de saber que nada sustituye una charla sin prisas, una mirada sincera o el simple hecho de estar con alguien sin necesidad de documentarlo.


Quizá no todo deba seguirse

Tal vez el mundo no necesite ir siempre más rápido. Tal vez no todo avance sea obligatorio. A veces, avanzar también es saber detenerse, elegir con conciencia y recordar que ninguna pantalla puede sustituir a la persona que tienes delante.

No estamos atrás.Estamos exactamente donde queremos estar.





Una explicación clara y humana para entender la IA sin tecnicismos.





Qué tiene sentido incorporar y qué no, sin excesos.





Esta lectura forma parte de la sección Bienestar, donde reflexionamos sobre cuidarnos mejor, escuchar el cuerpo y tomar decisiones con criterio y calma

 
 
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