Manual para dormir del tirón en plena ola de calor (sin arruinarte con la factura)

Madrugadas pegajosas, vueltas y vueltas en la cama y esa almohada que parece un radiador. Si esta semana te has despertado a las tres de la mañana buscando el lado frío de la sábana, no estás solo.
España atraviesa una de esas olas de calor donde el termómetro se niega a bajar por las noches, regalándonos las ya famosas (y temidas) noches tropicales.
Ante este panorama, la tentación de poner el aire acondicionado a potencia de pingüino es enorme, pero la perspectiva de la próxima factura de la luz da casi tanto miedo como el propio calor.
Por suerte, no hace falta elegir entre pasar la noche en vela o arruinarse.
Con los años he ido incorporando pequeños hábitos que realmente funcionan.
Ninguno hace milagros por sí solo, pero juntos consiguen que dormir en verano sea mucho más llevadero.
Hoy dejo a un lado los típicos consejos de "bebe agua" y comparto lo que hago en casa para combatir el calor.
Domando el aire acondicionado
El gran error en verano es declarar la guerra al termómetro bajando el aire acondicionado a 18 °C en cuanto entramos por la puerta.
Esto solo consigue dos cosas: un cambio brusco de temperatura y aumentar el consumo eléctrico.
Se calcula que cada grado que bajamos la temperatura puede incrementar el consumo alrededor de un 7%.
Para dormir fresco y cuidar el bolsillo, estas son las reglas que sigo:
La temperatura ideal.
Procuro mantener el dormitorio entre 22 °C y 24 °C. Si el aparato dispone de Modo Noche (Sleep), siempre lo activo.
Esta función aumenta ligeramente la temperatura unas horas después y evita despertarme con frío cuando la temperatura corporal baja de forma natural mientras dormimos.
El temporizador.
Muchas noches programo el aire para que se apague automáticamente después de dos o tres horas.
Normalmente es suficiente para conciliar el sueño.
Filtros limpios.
Antes de que llegue el verano limpio los filtros del aire acondicionado.
Es una tarea de pocos minutos que mejora el rendimiento, reduce el consumo y hace que el aire salga mucho más limpio.
Y un detalle que muchas veces olvidamos la televisión, el router o algunos cargadores siguen generando calor aunque estén en espera.
En una habitación pequeña todo suma, así que por la noche desconecto todo lo que no necesito.
Cerrando la casa a cal y canto
Este es probablemente el truco que más noto.
Desde que se pone el sol dejo la casa abierta para que entre el aire más fresco de la noche.
A la mañana siguiente, antes de que el calor empiece a apretar cierro ventanas, persianas y cortinas.
No vuelvo a abrir hasta que el sol ya se ha ido.
Puede parecer una tontería, pero conservar durante todo el día el fresco acumulado por la noche marca mucha diferencia.
Si solo voy a utilizar una parte de la casa, también cierro las puertas de las habitaciones donde no voy a estar.
Así evito que el calor acumulado en unas zonas se reparta por toda la vivienda.
En mi caso también tengo instaladas cortinas térmicas entre la persiana y el cristal.
Ayudan a que el cristal se caliente mucho menos durante las horas de más sol y eso se nota cuando llego a casa.
Si además tienes toldos, árboles o cualquier elemento que proyecte sombra sobre las ventanas, aprovéchalo.
Cuanto menos se caliente la vivienda por fuera, más fácil será mantener una temperatura agradable por dentro.
El truco estrella: el ventilador de techo en modo verano
Hace muchos años que instalé ventiladores de techo y, para mí, han sido una de las mejores inversiones para el verano.
Consumen muy poca electricidad y permiten dormir con una agradable sensación de brisa.
Eso sí, mucha gente los utiliza mal.
Los ventiladores de techo tienen un interruptor manual en el motor (o un botón en el mando) para cambiar el sentido de las aspas.
En verano deben girar en sentido contrario a las agujas del reloj.
Al hacerlo, empujan el aire hacia abajo y crean una brisa constante que puede reducir la sensación térmica varios grados.
Por la noche nunca necesito la máxima velocidad.
La mínima suele ser suficiente para mover el aire sin hacer ruido y sin despertarme.
Además, el flujo de aire de un ventilador de techo resulta mucho más agradable que el de un ventilador de pie apuntando directamente a la cara.
Si utilizo un ventilador de pie
Cuando utilizo un ventilador de pie procuro que no me dé directamente en la cara toda la noche.
Prefiero colocarlo de forma que mueva el aire de la habitación y evite resecar los ojos o la garganta.
Hace un tiempo descubrí otra solución muy práctica los enchufes inteligentes.
Si el ventilador tiene un interruptor de botones, lo dejo encendido, programo desde el móvil que el enchufe se apague de madrugada y me olvido por completo.
Si durante la noche refresca, no tengo que levantarme para apagarlo.
Aliados inesperados: telas, colchón y cocina
Fuera tejidos sintéticos.
Siempre utilizo sábanas de algodón porque transpiran mucho mejor. También me fijo en que la ropa de cama permita respirar a la piel.
Si al levantarme la sábana está húmeda, algo no funciona bien.
Hace tiempo también empecé a colocar un protector de colchón de algodón bajo la sábana bajera. Parece un detalle sin importancia, pero ayuda a aislar parte del calor que acumulan algunos colchones, especialmente los de viscoelástica.
En verano también intento utilizar lo menos posible el horno.
Es como encender un calefactor dentro de casa.
Prefiero cocinar con el microondas, la freidora de aire o preparar platos fríos.
Las plantas también ayudan
En casi todas las habitaciones tengo tres o cuatro plantas agrupadas.
Además de decorar, crean un pequeño microclima y el ambiente siempre me resulta más agradable.
Eso sí... tengo que reconocer que no tengo ninguna mano con las plantas. Todos los veranos hay alguna que no supera el calor o mis "cuidados" y termina pasando a mejor vida.
La primavera siguiente toca volver a empezar.
Un dormitorio más fresco puede ser la mejor solución
Hay un truco que casi nadie se plantea.
Si tu dormitorio recibe el sol de la tarde y tienes otra habitación bastante más fresca, no pasa absolutamente nada por cambiar unos días de habitación cuando llega una ola de calor.
Dormir bien merece mucho más la pena que empeñarse en pasar calor.
Trucos para el cuerpo
No todo depende de la casa.
Una ducha templada antes de dormir suele ayudar más que una helada.
El agua muy fría refresca mucho al principio, pero el cuerpo intenta recuperar rápidamente su temperatura.
Si necesito refrescarme rápidamente también mojo las muñecas y los tobillos.
La sangre circula muy cerca de la piel y el alivio suele ser casi inmediato.
Procuro beber agua durante toda la tarde y no hacerlo todo justo antes de acostarme para evitar levantarme varias veces durante la noche.
Y reconozco que alguna vez también he metido la funda de la almohada un rato en el congelador antes de acostarme
Un apunte de salud
Con los años la sensación de sed disminuye, así que es fácil beber menos agua de la necesaria sin darse cuenta.
Por eso siempre intento tener un vaso o una botella cerca.
También conviene recordar que algunos medicamentos, como los diuréticos o los utilizados para la tensión arterial, pueden hacer que el cuerpo regule peor el calor.
Si tomas este tipo de medicación, merece la pena comentarlo con tu médico cuando llegan las olas de calor.
En cuanto a la ropa de cama, mejor que sea ligera y que el pijama no apriete demasiado.
Cuando hace mucho calor también se nota.
Y si tienes algún familiar o vecino mayor que vive solo, una simple llamada durante los días de más calor puede ser un gesto muy importante.
No existe el truco perfecto
Después de muchos veranos he llegado a una conclusión muy sencilla no existe un remedio milagroso.
Lo que realmente funciona es la suma de pequeños hábitos.
Mantener el fresco de la noche, impedir que el calor entre en casa, utilizar correctamente los ventiladores, elegir tejidos transpirables o hacer pequeños cambios en la rutina.
Puede que ninguno de estos trucos cambie por completo una noche de calor, pero juntos consiguen que dormir sea mucho más fácil... y que la factura de la luz no nos quite el sueño.
Ojalá alguno de estos trucos te resulte tan útil como me ha resultado a mí.
Si consigues dormir un poco mejor en las noches de más calor, el artículo ya habrá cumplido su objetivo.
Si crees que puede ayudar a alguien, compártelo.



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