No hay milagros: hay constancia
- 14 feb
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 15 feb

Cómo me cuido por dentro y por fuera (sin promesas y sin filtros)
No me maquillo casi nunca.Pero sí me cuido.
Y no por parecer más joven, sino por sentirme bien conmigo misma.
Siempre me he cuidado, pero a partir de los 50 entendí algo importante:
la piel no perdona el paso del tiempo. Lo único que cambia es cómo envejece. Con más luz y mejor tono… o apagada y seca.
No creo en milagros. Creo en hábitos. Y en constancia.
Esto no es un post de belleza. Es simplemente cómo me cuido, por dentro y por fuera, después de muchos años de prueba, error y aprendizaje.
Mi rutina real (después de años de adaptación)
Nada de esto lo empecé de golpe. Mi piel ha pasado por un proceso largo de adaptación. Empecé con concentraciones bajas, combiné distintos sérums —a veces juntos, a veces por separado— y aprendí a parar cuando algo no me sentaba bien.
Llegar a los porcentajes que uso ahora fue cuestión de tiempo y paciencia.
Y hay un detalle que para mí marca la diferencia: entre sérum y sérum siempre dejo pasar un par de minutos. No voy con prisas. Espero a que se absorba bien el anterior y a que la piel se relaje antes de aplicar el siguiente. Nadie me enseñó esto: lo fui incorporando con los años.
La piel no se entrena a base de fuerza.Se educa con constancia.
Ojo: esta es mi rutina después de muchos años. Si estás empezando ahora, no copies estos porcentajes. Empieza siempre con dosis muy bajas o consulta con un profesional. La piel necesita tiempo para adaptarse, y aquí no hay atajos.
Por la mañana
Empiezo siempre con doble limpieza: primero jabón y después agua micelar.
Cuando el tónico se ha absorbido, aplico los sérums:
– vitamina C (20 %)
– DMAE (10 %)
– multipeptidos con ácido hialurónico
– ceramidas
En el contorno de ojos uso cafeína al 5 % con EGCG para ayudar con las ojeras.
Después crema hidratante.
Y siempre, todos los días del año: protector solar SPF50+.Ese no lo negocio.
Por la noche (voy alternando)
No hago lo mismo cada día. La piel necesita descanso y variedad.
Lunes y viernes
Después de la doble limpieza:
– máscara LED roja (20 minutos)
– radiofrecuencia (unos 10 minutos, usando aloe vera puro como gel conductor)
Después retiro el gel con agua fría, seco bien la piel y aplico:
– DMAE
– péptidos
– crema hidratante
Martes, jueves y domingo
– máscara LED roja (20 minutos)
– retinol al 5 %
Espero unos 15 minutos y después crema hidratante.
Miércoles y sábado
– ácido glicólico al 7 %
– 15 minutos después,
– crema hidratante
No añado mascarillas esos días porque ya hay suficientes activos. Solo si noto la piel tirante uso una mascarilla reparadora sin ácidos y la dejo toda la noche en lugar de la crema. Cuando pasa, suele ser martes o domingo.
Cuello y escote deben de recibir el mismo tratamiento.
Por la noche, en el contorno de ojos utilizo multipeptidos específicos. Es una zona delicada y prefiero tratarla aparte.
El cuidado desde dentro
Desde hace más de diez años complemento mi rutina con nutricosmética: magnesio, ácido hialurónico y colágeno marino, siempre respetando la dosis diaria recomendada. No es magia. Es constancia.
También cuido la alimentación. Mi base es una mezcla de dieta mediterránea, asiática y vegetariana, con algún capricho semanal y poco alcohol.
Y me muevo. Camino casi a diario y combino fuerza, remo y natación tres o cuatro veces por semana. No por estética, sino porque el cuerpo responde… y la piel también.
Todo suma.
La piel no deja de envejecer.Lo que cambia es cómo lo hace.
No se trata de quitar años.Se trata de tener luz.
No me maquillo casi nunca.Pero me cuido.
Y eso, con el tiempo, se nota.
Pequeños gestos diarios que cuidan desde dentro, sin promesas exageradas.
Qué tiene sentido incorporar y qué no, sin excesos.
Esta lectura forma parte de la sección Bienestar, donde reflexionamos sobre cuidarnos mejor, escuchar el cuerpo y tomar decisiones con criterio y calma