top of page

  BREAKING
                 BEL
          Charlas sin Filtro
 

No hay milagros: hay constancia

  • 14 feb
  • 3 min de lectura

Actualizado: hace 5 días




Mujer de 62 años realizando su rutina facial en casa, mostrando un cuidado real de la piel sin filtros.


Cómo me cuido por dentro y por fuera (sin promesas y sin filtros)


A los 60 años no busco parecer más joven. Busco tener una piel luminosa, cómoda y saludable.

Y no por parecer más joven, sino por sentirme bien conmigo misma.

Siempre me he cuidado, pero a partir de los 50 entendí algo importante:

la piel no perdona el paso del tiempo.

Lo único que cambia es cómo envejece.

Con más luz y mejor tono… o apagada y seca.


No creo en milagros. Creo en hábitos. Y en constancia.

Esto no es un post de belleza. Es simplemente cómo me cuido, por dentro y por fuera, después de muchos años de prueba, error y aprendizaje.


Mi rutina facial a los 60 años (después de años de adaptación)

Nada de esto lo empecé de golpe. Mi piel ha pasado por un proceso largo de adaptación. Empecé con concentraciones bajas, combiné distintos sérums a veces juntos, a veces por separado y aprendí a parar cuando algo no me sentaba bien.

Llegar a los porcentajes que uso ahora fue cuestión de tiempo y paciencia.

Y hay un detalle que para mí marca la diferencia: entre sérum y sérum siempre dejo pasar un par de minutos. No voy con prisas. Espero a que se absorba bien el anterior y a que la piel se relaje antes de aplicar el siguiente. Nadie me enseñó esto: lo fui incorporando con los años.

La piel no se entrena a base de fuerza.

Se educa con constancia.


Ojo: esta es mi rutina después de muchos años. Si nunca has usado retinol, empieza por concentraciones mucho más bajas o consulta con un profesional. La piel necesita tiempo para adaptarse, y aquí no hay atajos.



Por la mañana

Empiezo siempre con doble limpieza: primero jabón y después agua micelar.

Cuando el tónico se ha absorbido, aplico los sérums:


– vitamina C (20 %)

– DMAE (10 %)

– multipeptidos con ácido hialurónico

– Crema hidratante de ceramidas


En el contorno de ojos uso cafeína al 5 % con EGCG para ayudar con las ojeras.

Y siempre, todos los días del año: protector solar SPF50+.Ese no lo negocio.


Por la noche (voy alternando)

No hago lo mismo cada día. La piel necesita descanso y variedad.


De domingo a jueves

Después de la doble limpieza, utilizo los activos en días alternos. Una noche aplico Retinol al 1% en escualano y la siguiente Ácido Glicólico al 7%.

Media hora después, cuando la piel está completamente seca, aplico una crema hidratante con ceramidas.


Viernes y sábados

Estos dos días dejo descansar la piel de los activos y me limito a realizar la limpieza habitual y a aplicar la crema hidratante con ceramidas.


El cuello y el escote reciben exactamente el mismo tratamiento que el rostro, ya que también muestran los signos del paso del tiempo y merecen los mismos cuidados.


Por la noche utilizo un tratamiento específico de multipepéptidos para el contorno de ojos. Es una zona especialmente delicada y prefiero tratarla por separado.


Los días de descanso son también los que aprovecho para dedicar un poco más de tiempo al autocuidado.

Es cuando utilizo mascarillas de colágeno, mi máscara de luz LED, el masajeador facial o la piedra gua sha.


Si algo funciona, no lo cambio. La piel también agradece la constancia.

Durante años fui probando cosas nuevas. Ahora compro menos y observo más.


El cuidado desde dentro

Desde hace más de diez años complemento mi rutina con nutricosmética: magnesio, ácido hialurónico y colágeno marino, siempre respetando la dosis diaria recomendada. No es magia. Es constancia.


También cuido la alimentación. Mi base es una mezcla de dieta mediterránea, asiática y vegetariana, con algún capricho semanal y poco alcohol.


Y me muevo. Camino casi a diario y combino fuerza, remo y natación tres o cuatro veces por semana. No por estética, sino porque el cuerpo responde… y la piel también.

Todo suma.


La piel no deja de envejecer. Lo que cambia es cómo lo hace.

No se trata de quitar años. Se trata de tener luz.

No me maquillo casi nunca. Pero me cuido.

Y eso, con el tiempo, se nota.


"¿Te ha pasado alguna vez que te sientes 'fuera de lugar' entre tantas cremas milagrosas y filtros de Instagram? Si tú también prefieres una charla real sobre cómo envejecer con luz y prefieres un correo a un emoji, escríbeme. A veces, un simple mensaje es el inicio de la mejor conversación."


Si crees que puede ayudar a alguien, compártelo.





Comentarios


bottom of page