top of page

¿Cómo preguntar a una IA sin que la líe parda?

11 ago
10 min de lectura

Actualizado: 18 oct


Mujer usando inteligencia artificial para hacer mejores preguntas
En esta guía aprenderás: a explicar lo que necesitas, mejorar una respuesta que no te convence y comprobar cuándo no deberías fiarte solo de la IA.

Para conseguir una buena respuesta de una inteligencia artificial no necesitas aprender palabras raras.

Lo más importante es explicarle qué quieres conseguir, qué debe tener en cuenta y cómo sabrás si la respuesta te sirve.

Y si no sabe qué información necesita, puedes pedirle que te haga preguntas antes de empezar.

Parece sencillo, pero hay algo que he aprendido utilizando la IA, no sabe lo que tenemos en la cabeza.

Le pedimos algo, esperamos que entienda exactamente lo que queremos y, cuando la respuesta no se parece a lo que imaginábamos, pensamos

«Esta IA no se entera de nada».

Bueno... a veces no se entera.

Pero otras veces no le hemos explicado lo suficiente.

Me pasó preparando cosas para este mismo blog.

Yo tenía claro lo que quería conseguir, pero no siempre sabía explicárselo bien.

Le daba unas indicaciones, ella interpretaba otras, yo corregía y ella volvía a interpretar.

Aquello podía acabar bastante lejos de donde quería.

También me pasó preparando una ruta por Londres.

La IA me organizó una ruta fantástica por el centro.

El pequeño detalle es que no le expliqué qué significaba para mí «fantástica».

Terminamos haciendo más de 20.000 pasos.

Para un chaval de 20 años, quizá un día estupendo.

Para nosotras, los zapatos echaban humo.

La ruta no estaba mal. La petición estaba incompleta.

Mira la diferencia

Una petición demasiado abierta:

Hazme una ruta fantástica por Londres.


Una petición que explica lo que necesitamos:

Somos dos mujeres de más de 50 años y tenemos tres días para visitar Londres.

Queremos conocer los lugares principales sin caminar más de ocho kilómetros al día.

Nos gustaría hacer pausas para sentarnos y tomar algo.

No queremos madrugar ni pasar mucho tiempo haciendo colas.

La segunda no funciona mejor por ser más larga, sino porque explica qué significa para nosotras disfrutar del viaje.

Esa es la idea que vamos a aplicar al resto de las situaciones, no basta con decir qué quieres; también tienes que explicar qué significa para ti hacerlo bien.


1. Empieza por el resultado que buscas

A veces hacemos preguntas demasiado abiertas y esperamos milagros.

Por ejemplo:

Quiero hacer el mejor pastel de manzana del mundo.

Pero ¿qué significa «el mejor»? ¿Muy jugoso? ¿Poco dulce? ¿Con mucha canela? ¿Tradicional? ¿Fácil de preparar?

Prueba a concretar

Quiero hacer un pastel de manzana muy jugoso, no demasiado dulce y con bastante sabor a canela.

No tengo mucha experiencia en repostería y necesito una receta sencilla.

La primera petición dice qué hacer.

La segunda explica qué resultado buscamos.

No hace falta escribir un párrafo enorme. Basta con añadir los detalles que realmente cambian la respuesta.


2. Cuéntale el contexto que pueda cambiar la respuesta

La misma pregunta puede necesitar respuestas diferentes según quién la haga.

No es lo mismo preguntar

¿Qué ejercicio puedo hacer?

Que explicar

Quiero empezar a hacer ejercicio en casa tres días por semana.

Busco una rutina sencilla de unos 20 minutos y no tengo material.

El contexto puede ser tu experiencia, el tiempo disponible, el presupuesto, para quién es la información, dónde estás o cualquier circunstancia importante.

Pero tampoco hace falta contarle tu vida desde que naciste.

Dale la información que pueda cambiar la respuesta.


3. Explica qué esperas y qué quieres evitar

Contar tu situación no es lo mismo que explicar qué consideras una buena respuesta.

Por ejemplo

Quiero organizar un viaje, pero no quiero intentar verlo todo.

Prefiero viajar tranquilamente, aunque tenga que renunciar a algunas visitas.

También puedes marcar límites

  • «La receta no debe tardar más de 30 minutos».

  • «Dame solo cinco opciones».

  • «Quiero una explicación de unas 500 palabras».

  • «No quiero caminar más de ocho kilómetros al día».


Y conviene decir qué no quieres:

  • «Quiero un hotel tranquilo, pero no aislado del centro».

  • «Mejora este texto, pero conserva mi manera de escribir».

  • «No inventes información. Si no puedes confirmar un dato, dímelo».


Los límites y las preferencias no son detalles secundarios pueden ser justo lo que separa una respuesta genérica de una que te resulte útil.


4. Dile cómo quieres que te lo presente

Puedes pedir una respuesta en pasos numerados, una tabla, una lista breve o una explicación sin tecnicismos.

Por ejemplo:

  • «Explícamelo en pasos numerados».

  • «Compara las opciones en una tabla».

  • «Utiliza frases cortas y palabras sencillas».

  • «Hazme un resumen de cinco puntos».

  • «Dame primero la conclusión y después los detalles».


Si la respuesta no te convence, prueba a pedir una versión diferente

«Hazlo más breve»,

«Pon un ejemplo» o

«Explícamelo como si fuera principiante».

No hay una fórmula mágica.

Se trata de decirle qué formato te ayuda a entender y utilizar mejor la información.


5. Si no sabes qué información necesita, haz que te pregunte

Este es uno de los trucos que más me gustan.

A veces sabemos lo que queremos conseguir, pero no sabemos qué datos necesita la IA para ayudarnos.

En lugar de intentar adivinarlos, dile

Quiero organizar un viaje de una semana.

Antes de recomendarme nada, hazme las preguntas necesarias para conocer mis preferencias, presupuesto y limitaciones.

Hazme las preguntas de una en una.

Ese último detalle importa: así evitas que te suelte diez preguntas de golpe.

Puedes utilizarlo para casi cualquier tarea:

  • Comprar un ordenador: «Antes de recomendarme modelos, pregúntame por el uso que voy a darle y mi presupuesto».

  • Escribir un artículo: «Antes de empezar, hazme las preguntas necesarias para entender qué quiero contar».

  • Preparar una entrevista: «Antes de darme consejos, pregúntame por el puesto y mi experiencia».


No siempre tenemos que saber qué preguntarle a la IA.

También podemos pedirle que nos pregunte a nosotros.


6. Dale un ejemplo y comprueba que te ha entendido

Hay cosas que son difíciles de explicar con palabras.

Si buscas un estilo, una estructura o un tipo de resultado concreto, puedes enseñarle un ejemplo

Quiero algo parecido a este ejemplo, pero adaptado a mi caso: [pega aquí el ejemplo].

No se trata de que lo copie sin más, sino de mostrarle qué quieres decir cuando dices «quiero algo así».

Para tareas largas o importantes, puedes añadir

Antes de empezar, dime cómo has entendido mi petición y qué resultado vas a preparar.

Si te falta información, pregúntamela.

Si ha entendido bien, adelante.

Si no, corrige el rumbo antes de recibir una respuesta que no te sirve.


7. No necesitas acertar a la primera: conversa y corrige

Una de las ventajas de la IA es que puedes ir afinando la petición.

No tienes que encontrar la frase perfecta al primer intento.

Imagina que empiezas diciendo

Quiero preparar un viaje a Australia.

Después aclaras

No quiero verlo todo; prefiero viajar despacio.

Y añades

Quiero evitar conducir muchas horas y no quiero cambiar de alojamiento cada noche.

La respuesta debería adaptarse a esas precisiones.

Si se desvía, puedes decir

Volvamos al objetivo inicial.

Céntrate en organizar un viaje tranquilo y evita añadir recomendaciones que no estén relacionadas.

Si comete un error, señala qué debe cambiar


Y si la conversación se ha convertido en una mezcla de demasiados temas, quizá sea mejor empezar un chat nuevo.

Una conversación más larga no siempre es una conversación mejor.


No te quedes con la primera respuesta

A veces la primera respuesta parece estupenda, pero quizá existe una solución más sencilla, más barata o más adecuada para nosotros.

En lugar de aceptar lo primero que nos propone, podemos pedirle alternativas.

Prueba esta petición

Dame tres formas distintas de resolver mi problema.

Explícame las ventajas y desventajas de cada una, teniendo en cuenta mis preferencias y limitaciones.

No elijas por mí todavía; espera a que te diga cuál quiero desarrollar.

Esto sirve para organizar un viaje, elegir un ordenador, preparar una receta o encontrar una manera de resolver una tarea cotidiana.

La clave, no buscamos que la IA nos dé más información sin parar, sino que nos ayude a descubrir opciones que quizá no habíamos considerado.


8. ¿Sirve preguntar lo mismo a varias IA?

Puede servir, pero no por el simple hecho de acumular respuestas.

Dos sistemas pueden explicar un tema de manera distinta, señalar opciones diferentes o ayudarte a detectar qué parte de la respuesta necesita más comprobación.

También puede ocurrir que ambos se equivoquen.

Si quieres comparar varias IA, haz una pequeña prueba:

  1. Escribe una petición clara y utiliza exactamente la misma en cada herramienta.

  2. Compara si respetan tus condiciones, si responden a lo que has pedido y si explican sus límites.

  3. Fíjate en qué respuesta te resulta más útil y qué información importante falta.

  4. Comprueba por separado los datos que puedan tener consecuencias.


Por ejemplo, puedes pedir a varias IA que te propongan una escapada con el mismo presupuesto, duración y límite de caminata.

Después revisa cuál respeta mejor esas condiciones y verifica horarios, precios y disponibilidad en las fuentes correspondientes.

No hay que dar por hecho que una IA será siempre mejor que otra.

Depende de la tarea, de la versión que utilices y de la información disponible.

La mejor respuesta no es necesariamente la más larga ni la que suena más segura, sino la que resuelve tu necesidad y permite comprobar sus datos.


9. Utiliza la IA para ayudarte, no para dejar de pensar

La IA puede ayudarte a ordenar ideas, revisar un texto, preparar una presentación, practicar una entrevista o quitarte trabajo repetitivo.

Pero que pueda hacer una tarea no significa que debas aceptar el resultado sin leerlo.

Imagina que estás preparando una entrevista de trabajo.

Puedes pedirle que te haga preguntas habituales y que te ayude a detectar qué respuestas necesitas mejorar.

Eso te permite practicar.

Pero si le pides que prepare todas las respuestas para memorizarlas, quizá no sepas qué decir cuando te hagan una pregunta diferente.

La IA puede ayudarte a prepararte, pero no puede sustituir tu experiencia ni decidir por ti.

Úsala para

  • darte ideas cuando estás bloqueada;

  • ordenar lo que tienes en la cabeza;

  • encontrar puntos débiles en un texto;

  • proponer alternativas;

  • explicarte algo que no entiendes;

  • hacerte preguntas que no habías considerado.


Después te toca leer, decidir, corregir y hacer tuyo el resultado.

La IA debería ayudarte a utilizar mejor tu criterio, no a dejarlo aparcado.


10. Comprueba la información y protege tus datos

Una IA puede ser útil y aun así equivocarse.

Puede darte una fecha incorrecta, un precio desactualizado, un horario que ha cambiado o una referencia que no existe.


Pídele que encuentre los puntos débiles de su respuesta

Hay otra cosa que podemos hacer cuando recibimos una respuesta, pedirle que la revise con sentido crítico.

En lugar de preguntar simplemente si está bien, prueba esto

Revisa tu respuesta de forma crítica.

Señala tres puntos débiles, posibles errores o aspectos importantes que hayas pasado por alto.

Después, propón una versión mejorada.

Distingue lo que puedes comprobar de lo que estás suponiendo.

La IA puede detectar omisiones o contradicciones, aunque también puede pasar por alto sus propios errores.

Por eso, este truco ayuda a revisar, pero no sustituye la comprobación de los datos importantes.

Si el dato importa

  • Pídele que distinga los hechos de las suposiciones: «Indica qué puedes confirmar y qué no».

  • Abre los enlaces y comprueba las referencias. No des por hecho que existen porque aparezcan en una respuesta.

  • Consulta la fuente original: una web oficial, un organismo público, el fabricante, un museo, una empresa de transporte o una publicación especializada, según el tema.

  • Compara con otra fuente si tienes dudas, sin asumir que varias respuestas iguales garantizan que algo sea cierto.


Para elegir una receta quizá no hace falta montar una investigación internacional.

Pero para una reserva, una cantidad de dinero, un horario, una norma o una cuestión legal o de salud, no te quedes solo con la respuesta de una IA.

Y recuerda proteger tu privacidad.

No compartas contraseñas, números completos de tarjetas, datos bancarios ni documentos de identidad si no es necesario.

Si quieres que revise una carta o un documento, puedes quitar antes nombres, direcciones y otros datos identificativos.

Comparte solo la información que haga falta y revisa las opciones de privacidad del servicio que utilices.


11. Pregúntale qué se te ha escapado

Este puede ser uno de los trucos más útiles.

Podemos esforzarnos mucho en explicar el contexto y los límites y, aun así, olvidarnos de algo.

Prueba con estas preguntas

¿Hay algo importante que no te haya contado y que pueda cambiar tu respuesta?

¿Qué información te falta para responderme mejor?

Y, después de recibir la respuesta

¿Qué aspectos debería comprobar antes de darla por buena?

Quizá quieres hacer un pastel y has olvidado decir que tienes un horno pequeño.

Quizá vas a comprar un ordenador y no has contado que tendrás que transportarlo todos los días.

O quieres organizar un viaje y no has explicado cuánto estás dispuesta a caminar.

No siempre sabemos qué información nos falta.

Pero podemos pedir ayuda para descubrirlo.


Una plantilla para copiar y adaptar

No necesitas rellenar todos los apartados cada vez.

Utiliza esta plantilla como punto de partida y completa solo lo que importe para tu caso

  • Quiero conseguir: [qué necesito].

  • Mi situación: [contexto que puede influir].

  • Espero una respuesta: [tipo de ayuda o formato].

  • Mis límites: [presupuesto, tiempo, extensión, número de opciones...].

  • Quiero evitar: [lo que no quiero].

  • Antes de responder: si te falta información, hazme las preguntas necesarias de una en una. Si hay algo que no puedes confirmar, dímelo.


Por ejemplo, para organizar una escapada

Quiero organizar una escapada de tres días.

Viajamos dos personas y preferimos conocer pocos lugares sin ir con prisas. Tenemos un presupuesto limitado y no queremos caminar demasiado. Recomiéndame opciones realistas y señala qué datos debo comprobar.

Si necesitas más información, pregúntamela de una en una.

No hace falta utilizar esta plantilla para cada consulta.

A menudo bastará con explicar bien dos o tres cosas.

Lo importante es que la respuesta se adapte a ti, no que escribas un texto larguísimo.


Preguntas frecuentes sobre cómo preguntar a una IA

¿Tengo que aprender a escribir instrucciones complicadas?

No. A veces se utiliza la palabra prompt para hablar de las instrucciones que damos a una IA, pero no necesitas aprender un lenguaje especial.

Explica qué quieres conseguir, aporta el contexto necesario y di qué esperas. Puedes escribir como hablas.


Si le pregunto mal, ¿se enfada o me penaliza?

No tienes que tener miedo de corregirla.

Si la pregunta es demasiado abierta o le falta información, la respuesta puede no encajar con lo que buscas.

Reformula, añade contexto o señala qué ha entendido mal.


¿Cómo sé si lo que me dice es verdad?

No basta con que la respuesta suene segura.

Comprueba los datos importantes en fuentes fiables, especialmente cuando puedan tener consecuencias.


¿Tengo que contárselo absolutamente todo?

No. Dale la información que pueda cambiar la respuesta.

Para una pregunta sencilla bastará con una frase; para organizar un viaje o comparar opciones, quizá necesite más contexto.


La pequeña chuleta antes de pulsar «enviar»

  • ¿He explicado qué quiero conseguir?

  • ¿Le he contado lo necesario sobre mi situación?

  • ¿He dicho qué espero de la respuesta y cómo quiero que me la presente?

  • ¿He marcado mis límites y lo que quiero evitar?

  • ¿Un ejemplo ayudaría a explicar lo que busco?

  • ¿Necesito que me haga preguntas antes de empezar?

  • ¿Ha entendido bien mi petición?

  • ¿Tengo que comprobar algún dato importante?

  • ¿Estoy compartiendo información personal innecesaria?


Conclusión: no necesitas hablar como una máquina

Aprender a utilizar la inteligencia artificial no consiste en encontrar una frase mágica ni en escribir la instrucción perfecta.

Consiste en explicar qué necesitas, aportar la información que importa y mantener tu propio criterio.

La IA puede ayudarte a organizar ideas, explorar posibilidades y ahorrar tiempo. Tú aportas la experiencia, las preferencias y las decisiones.

Lee lo que te ofrece, corrige lo que no encaja y comprueba aquello que sea importante.

No tienes que aprender a hablar como una IA.

çTienes que aprender a explicarle qué necesitas. Y si no sabes qué información necesita, haz que te pregunte.

Ahora te toca a ti: ¿alguna vez le has pedido algo a la IA y el resultado ha salido completamente distinto de lo que esperabas?

Cuéntamelo en los comentarios. Seguro que aprendemos algo de la experiencia.


Si crees que puede ayudar a alguien, compártelo.





Comentarios


bottom of page